Posts Tagged ‘Vida’

Nocturno: Wednesday Morning,3 AM

mayo 4, 2008

Es de noche.
Refugiado bajo ese halo de misterio
Que parece emanar de las noches sin luna,
Me río de lo estúpido que he sido.
Sombrero calado, cigarrillo encendido,
Adopto una postura que camufle
El color amapola de mis mejillas,
La vergüenza, casi ajena, que me inunda.
Tras cada calada, el antaño miedo
(¿Antaño? Apenas unas horas…)
Parece más insulso e infundado,
Como el hipocondríaco después de toser.
No puedo evitar sonreír,
Más bien reírme de mí mismo.
“¡Qué simple he llegado a ser!”,
Me digo mientras recuerdo un viejo blues.
Pero a pesar de las amapolas,
Suspiro de alivio y felicidad.
Las cargas, aunque sean imaginarias, pesan;
Tal vez, ¿quién sabe?, pesan más por ello.
Piso el cigarro, ya colilla, y comienzo a vagar.
Tarareo en otro idioma sin darme mucha cuenta;
Fantaseo con cada verso,
Cada línea hecha realidad, con ella a mi lado,
Oyendo su dulce y suave respirar.
“Sí”, pienso, “todas las amapolas son pocas
Si al final lo último que oigo antes de dormir
Es la risa juguetona del beso robado,
Y un suspiro de esos que dicen:
‘no me creo que esto esté ocurriendo’ ”.

Ejecutado por Ignacio M. Hierro R.

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Yo, me, tú, te

mayo 3, 2008

En azul templado a fuego lento,
En recuerdos tostados al sol,
En invierno que se descongela sin esperarlo,
Llegaste.

Sin traje elegante ni corbata a juego,
Sin pensamientos que apuntasen hacia ti,
Sin paloma mensajera que enviarte,
Saludaste.

Con sonrisa de infancia añorada,
Con la voz largamente olvidada,
Con la mirada risueña y juguetona,
Dijiste:

“¿Dónde quedaron las risas del pasado?
¿Dónde estuviste todo este tiempo?
¿Dónde abandonamos las antiguas historias?”
Preguntaste, sí.

Y te miré, sin respuesta, diciendo no sé qué,
Y pasaron las horas, sin mirarlas pasar.
Y pensando en discernir qué pensabas,
Me miraste.

Ahora el viento huele un poquito mejor,
Ahora el sol luce de gala, para ti,
Ahora se me escapa la sonrisa, porque
Sonreíste.

Ejecutado por Ignacio M. Hierro R.

Inesperada nube esperada

abril 27, 2008

Hasta tarde me quedé
Mirando por la ventana.
Recordando viejos tiempos,
Me sorprendió la mañana.
Observándola sin sueño,
Distraído como estaba,
Mis ideas se mezclaron
Con el cielo gris del alba.
Una nube allá a lo lejos
De pronto me fue cercana;
Llevaba en su corazón,
Cual paloma liberada,
El olor de mi niñez,
De risas despreocupadas.
Dijo “¡Hola!” alegremente,
¡Felicidad de ella manaba!,
Sin la nube percatarse
Del triste llanto de mi alma.
Mas las lágrimas perennes,
Ácidas en la alborada,
Iban a desvanecerse:
De alegría ahora lloraba.
Volver a ver a la nube,
Suaves líneas coloradas,
Me recordó que el destino
Siempre tiene preparada
Una sorpresa que darnos
Guardada bajo la manga.

Ejecución a Ignacio M. Hierro R.

Sin Título

abril 13, 2008

Busquen: deseos, sensaciones, resignaciones y demás cosas… que hacen a la vida hermosa… Tal vez encuentren alguno… en paso alegre, y contracorriente. Busquen romanticamente sus títulos.

Tal vez al final encuentren versos… Al final, solo quedaran los versos…

Como dijo el amigo Henri…
“Uno es horrible, pero la vida es hermosa”

Por Ignacio Navas.

A un camino por recorrer

abril 13, 2008

Susurros de nueva vida lleva el viento,

Almizcle aderezado con canela.

Dos senderos en este nuevo intento;

De esperanza me pintaré la suela,

No sea que el sueño crea que le miento

Y su llama se apague, tierna vela.

Hasta ayer creí saber distinguirlos;

Hoy se mezclan, como en el cielo mirlos.

Ejecución a cargo de Ignacio M. Hierro R.

La niña

marzo 25, 2008

Fue una pregunta, una simple pregunta, cuando los seis de la familia estaban sentados a la mesa de un restaurante italiano en el centro de Madrid. La maître preguntó amablemente a los adultos si deseaban algo más, y así lo hizo con la joven vestida de negro. La niña que presidía la mesa con aquellos ojos inquietos interrumpió extrañada, frunciendo levemente el ceño como cuando algo no acaba de encajar.

-¿Por qué la tratas de usted?

No, no lo entendía, no podía comprender aquello.

“¡Si es una niña!” añadió aún, una protesta ante lo que ella veía tan evidente y que los demás pasaban por alto.

Es mayor de edad, le sonrió su madre, como si eso lo aclarara todo. Pero la niña negaba con la mirada, no puede ser, no es así, siempre lo ha sido.

La joven sonrió a la niña. No sabes la razón que tienes, pensaba. No sabes la razón que tienes, mi pequeña y sincera Alicia. Nos creemos adultos, pero siempre estamos buscando, descubriendo, y nunca dejaremos de maravillarnos. Sí, preciosa, soy una niña, aunque a veces piense que no, el gran error que siempre se comete. No, no sabes la razón que tienes. O quizá sí.

 

En algunos momentos, soy una enterrada en vida. Me llamaron Rosalía, otros me llaman Camille. Voluble y cambiante como un gato, o como la misma luna. Curiosamente, ayer abrí un libro cualquiera de los muchos que pueblan mi humilde santuario. Me encontré con esta frase:

“La Luna es hermosa, sí. […] Pero poco fiable como guía. Todo viajero sabe que las estrellas son la luz que lleva a buen destino.”

 Ya saben, el destino es incierto. Las palabras son engañosas y hay que tener cuidado con ellas. Juguemos con fuego. Y disfruten el viaje. A veces, tiene su encanto. Pero no olviden mirar a las estrellas.