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La respuesta, amiga mía…

mayo 5, 2008

Este poema, se apoya en el anterior escrito por Ignacio M. hierro (nunca me acostumbrare a llamarte así). Digamos que para nada esta en una situación similar a la mía… pero tiene sus similitudes…

Miedo.
Al olvido.
A la distancia.

¿Caerme?
Me asusta;
Nunca tal vez, quise volar

Pero quedarme,
Y ver que te esfumas
Tener que resignarme
Como quien cesa en luchar

Me aterra.

Paradoja,

O paradojas.

La brisa sopló arrogante
Demasiado reciente
Pero hoy, el sueño nos
Tambalea.

Caminos.
Distancias.
Elegir.

Olvidar.

Por Ignacio Navas.

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La respuesta, amigo mío…

mayo 5, 2008

Miedo.
Al olvido.
A la distancia.
¿Caerme?
No me asusta;
El suelo es ya mi compañero.
Pero volar,
Y ver que emigras;
Deber esperarte
Como al cerezo en flor,
Me aterra.
Paradoja,
O paradojas.
La mariposa batió sus alas
Hace ya eones,
Pero hoy el viento nos
Tambalea.
Caminos.
Distancias.
Elegir.
Olvidar.
“Si viajas a la feria del norte
Donde el viento golpea la frontera,
Recuérdame a una que vive ahí;
Ella fue una vez mi verdadero amor.”

Ejecutado por Ignacio M. Hierro R.

Nocturno: Wednesday Morning,3 AM

mayo 4, 2008

Es de noche.
Refugiado bajo ese halo de misterio
Que parece emanar de las noches sin luna,
Me río de lo estúpido que he sido.
Sombrero calado, cigarrillo encendido,
Adopto una postura que camufle
El color amapola de mis mejillas,
La vergüenza, casi ajena, que me inunda.
Tras cada calada, el antaño miedo
(¿Antaño? Apenas unas horas…)
Parece más insulso e infundado,
Como el hipocondríaco después de toser.
No puedo evitar sonreír,
Más bien reírme de mí mismo.
“¡Qué simple he llegado a ser!”,
Me digo mientras recuerdo un viejo blues.
Pero a pesar de las amapolas,
Suspiro de alivio y felicidad.
Las cargas, aunque sean imaginarias, pesan;
Tal vez, ¿quién sabe?, pesan más por ello.
Piso el cigarro, ya colilla, y comienzo a vagar.
Tarareo en otro idioma sin darme mucha cuenta;
Fantaseo con cada verso,
Cada línea hecha realidad, con ella a mi lado,
Oyendo su dulce y suave respirar.
“Sí”, pienso, “todas las amapolas son pocas
Si al final lo último que oigo antes de dormir
Es la risa juguetona del beso robado,
Y un suspiro de esos que dicen:
‘no me creo que esto esté ocurriendo’ ”.

Ejecutado por Ignacio M. Hierro R.

And all that jazz

marzo 26, 2008

Brillante. Resplandece con las luces tenues del local casi vacío. En él, yace encerrada la belleza.

Pasos sobre la madera. Tic, tac. Zapatos pequeños para pies de niña. No tengas miedo, que te voy a tratar bien. Tic, tac. Mis dedos son delicados, ¿los ves? No te harán daño.

Chirría la tapa al abrirse, quejido de miedo y pereza.

Demasiado tiempo, ¿verdad? Mira, casi has olvidado lo que eres. Tranquilo… soy una mujer, ¿lo ves? ¿Que qué busco? Busco el placer de tu sonrisa, el arte, el sueño. Despacio…

Nota a nota, va sucediendo, sin prisa, la maravilla.

Tac, tac, tac. Tres por cuatro, eso está mejor. Ahora es más fácil, ¿lo ves? Te vas acostumbrando a mí y a mis dedos. Me pregunto… me pregunto qué guardarás ahí dentro. Es curioso, ¿verdad? Porque sé cómo funcionas. La, mi, la. Cuerdas percutidas. Pedales. Miii…

Se pierde el sonido en la noche.

No has dado lo mejor de ti. Y yo tampoco, lo sé. ¿Preparado? Pues…

Ella respira hondo y el cuerpo se tensa.

Vamos allá.

No es algo que se pueda escribir en un pentagrama. Fluye solo.

Suéltate, ¡que ya no te domino!

Corren los dedos, golpean, caminan, se enfadan. Acarician. Música improvisada. Como el amor. Música de jazz. Mmmm.

Acorde final, cabello que se agita. Y calma tras la tormenta.

  

Nos volveremos a ver. Me gustas. Un guiño.

Los pasos se alejan, tic, tac, en la noche tranquila. Las luces se apagan y a lo lejos, maúlla un gato.

   

… Y todo ese jazz.

Por Rosalía R.