II; El invitado. Germán Ricoy

mayo 27, 2008

En esta segunda entrega, antes de entrar en materia con el invitado de la semana, me gustaría hablaros de mis parámetros de elección de los poemas:
;-Los poemas aquí expuestos provendrán de poetas que viven, sienten y padecen en el día de hoy. Esta sección no será ni mucho menos una zona elogiadora de los maestros del pasado, que ya tienen un hueco en los corazones para amarlos u odiarlos. Haré alguna excepción en caso de celebrarse algún aniversario de la muerte de algún poeta. Considero que los poetas se dividen en jóvenes poetas y poetas póstumos y que nunca se puede llamar a una persona como tal, como poeta, por tal o cual obra, sino por su actitud vital. Esto se reconoce al final de tal vida, que es cuando el joven se convierte en póstumo. La última pincelada en una obra la da la muerte y el tiempo (en el que se inscribe y el que mas tarde acontece), por lo tanto no se puede dar todo el mérito al aquél-que-hace-poesía. Al fin y al cabo aquél-que-hace-poesía, el poeta, es un término muy amplio y ambiguo ya que la poesía no se hace, ni se crea, ni se destruye, es la mas pura de las energías, la mejor de las energías renovables: la energía de espíritu capaz de mover las orbitas planetarias. Poeta viene del verbo griego “poieo”, que significa hacer, sin embargo el poema, la poesía, es todo aquello que no se dice, que no se hace, aquello que se puede pensar. Es una potencia, una posibilidad. El poeta es el artesano que con su mente construye éste o aquél poema
Aquí se expondrán a aquellos que van-camino-a-ser-poetas.

Esto es todo.

Creo que en la variedad está el verdadero gusto, aunque me reconozco como un autentico sectario mis ideologías y de mis preferencias estéticas y como tal solo traeré poemas que subjetivamente me gusten. No me siento capacitado a elegir objetivamente los poemas, aunque si se admiten poemas objetivos, es más, desde aquí lanzo la misiva de que aquél que me ofrezca un poema totalmente objetivo, será nombrado invitado vitalicio. Sea como fuera, estoy abierto a vuestras sugerencias en el correo taunesco@gmail.com

_________

Como es ya tradición en este blog, hoy quiero presentaros un nuevo artesano que hace unos años descubrí. Ya entonces me parecieron formidables sus poemas, pero hoy, con el tiempo pasado, parece que a modo de vino añejo, han ido mejorando. Y no hablo de sus diferentes y nuevos escritos, sino del mismo poema. Su nombre es Germán Ricoy y a cada rato que paso y releo aquellos poemas que tengo en mi posesión de su puño y Times New Roman, veo como me he ido acercando poco a poco a su transitada vereda. Ya se sabe: el que a un buen arbol se arrima, buena sombra le cobija. Aquí va uno de sus poemas, el inicio de su poemario Traición de la luz:

1.-

Había una verdad,
no se me olvide.
Antonio Gamoneda.

La luz es la velocidad del silencio,
una velocidad con sótanos
donde fermentan las mentiras
que buscan su cuerpo en mi voz.

Mi voz tiene su altura en la velocidad,
su profundidad en la pausa,
su fragua en la arena de mi pecho,
su paso en el cristal de mis huesos.

Ahora soy la estancia de la luz.
Un corredor
con amplios ventanales a las sombras.

Germán Ricoy

Ahí tenemos al poema, entre la velocidad de los reflejos, de la luz que deja ver por un segundo, y entre la sombra pausada del trabajo. Este poema es a partes iguales una increíble receta de velocidad y pausa, de lectura frenética y algo que merece ser releído. Se mueve en la línea fina de la inspiración y el trabajo. Los corredores, esas galerías que diría Antonio Machado, son los ríos por donde se canaliza esa potencia, un camino vital, que no es nada mas que una posición ante esa bifurcación: la luz y la oscuridad. Aquí el autor ha decidido sentarse a trabajar entre ambos, con lo vistoso y profundo.
Otro poema que me gustaría mentar, para cerrar el circulo, es el último de este mismo poemario, que dejo a vuestra libre interpretación.

9.-
A veces no soy más que una blanca
línea de odio entre dos versos,
un punto de desprecio al final de un párrafo.

Germán Ricoy.

Anuncios

3 comentarios to “II; El invitado. Germán Ricoy”

  1. Germán Ricoy Says:

    El supuesto poemario se llamaba Traición de la luz y no de una luz. De todos modos, no tiene importancia, nunca pasó de ser un puñado de palabras sin mucho sentido.

    Esos poemas están más muertos que su autor, que ya es decir.

    De todos modos, los difuntos agradecen los recuerdos.


  2. Upps! Pequeño desliz corregido.

    Desde este “aquí” no tan lejano de tu “allí” un fuerte “de nada”, que en realidad quiere decir “de mucho”, que es el rasero por el que debe verse la valía de tu obra. Tu obra vale mucho, puede que por eso no se pueda comprar fisicamente (al menos por el momento) como un libro cualquiera.

    Puede que me equivoque, pero ya es hora de hacer la edición de esas obras completas (y postumas, por lo visto).

  3. kyalox Says:

    Los poemas nunca mueren. Tal vez mueran para su autor, pero siempre son una criatura recién nacida para aquel que lo lee por primera vez, aunque el sentimiento en que se inspiró el autor para escribirlo esté más que muerto.

    Por tanto, he de decir que me han agradado mucho esos “bebés” =)

    (Claro que es un punto de vista tan digno o repudiable como cualquier otro).

    Est sularis oth mithas


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: