Archive for marzo, 2008

Entrada en materia (con análisis métrico, pie y manos de página)

marzo 31, 2008

Hola. Halo. Hola. Llora. Hola y adiós.

Este verso creo que se empuja, quiere ser el primero y no me parece correcto para una señorita de mi edad

Hola. Mola. Hola. Hola. Hola y adiós.

Bienvenido es una palabra con demasiadas pocas pausas dodecafónicas como para incluirse en un poema.

Cola. Coca. Hola. Hola. Ola y adiós

A tu edad yo ya tenía 721314124 años menos uno y doce raices cuadradas de éste, mi gran poema.

Hora. Hola. Bola. Fola. Adiós y hola. 

Como flamear a trote y moche una cereza sin peligro para horto alguno.

por Elretaguardias.

Análisis métrico;

Increible manejo de sable estructural. Rima galopante de ciervo albino en los versos 13 y 47. Algo tal que así:

  •  6a
  •  6a
  • 2x-y
  • Falta de concentración en el último verso que queda sin rima por causa de fuerza mayor de 8 en la escala Richter.
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瞬時 の 俳句 (I)

marzo 30, 2008
Momento de hastío;

En medio de la tormenta,

Se oye  el vuelo de un gorrión.

Ejecución a cargo de Ignacio M. Hierro R.

Pantocrátor (Corte celeste de la utopía)

marzo 28, 2008

 Pantocrátor
(Clic para ampliar)

Ciclo “Postmodernidad
Por Ignacio Navas.

Bodegón

marzo 28, 2008
 Bodegón
(clic para ampliar)

Ciclo “Postmodernidad
Por Ignacio Navas.

Por el puro placer de…

marzo 27, 2008
El ruido de esta soledad me embarga,
 Me harta la multitud de este vacío.
Mi derrota, más que dulce, amarga;
Manantial de tristeza, ahora río.

 Ejecución a cargo de Ignacio M. Hierro R.

27 de Marzo, 2:31. Ebrio de virtud, latente de palabras.

marzo 27, 2008

Catarsis irracional,
Sobre una sobredosis,
De razón apasionada.

Dulce trance apoteósico;
Corazón artrítico,
Sin farmacia de guardia.

Prestidigitación malabarista,
Baile de atelier, con pigmentos,
De recuerdos embriagados.

Aliento apático, convertido en grito
Que prende, la lluvia de ron.
Sonrisa en el viento, arcano enterrado.

Enjaulados, empáticos de virtud,
bailamos al son del hielo.
Euforia endoplasmática.

Arpa que sonríe,
con todas sus cuerdas rotas.
Música.

Por Ignacio Navas.

Soñemos, dancemos, amemos

marzo 27, 2008

“El olvido se olvidó de que olvidar se olvida,

y olvidando me olvidé de tu olvido inolvidable.

Tu fragancia, mujer, me trastorna y me subleva.

No, no te vayas, me gustan las cadenas;

olvidémonos de olvidar, olvidemos el olvido

y olvidemos que el olvido nos quiso olvidar:

jugemos a las sombras que se esconden y se buscan;

cantemos a la noche, pues el sueño aguarda.”

Entonces despertó.

Y lloró.

Porque no se puede olvidar lo que no se ha vivido.

Ejecución a cargo de Ignacio M. Hierro R.

 

And all that jazz

marzo 26, 2008

Brillante. Resplandece con las luces tenues del local casi vacío. En él, yace encerrada la belleza.

Pasos sobre la madera. Tic, tac. Zapatos pequeños para pies de niña. No tengas miedo, que te voy a tratar bien. Tic, tac. Mis dedos son delicados, ¿los ves? No te harán daño.

Chirría la tapa al abrirse, quejido de miedo y pereza.

Demasiado tiempo, ¿verdad? Mira, casi has olvidado lo que eres. Tranquilo… soy una mujer, ¿lo ves? ¿Que qué busco? Busco el placer de tu sonrisa, el arte, el sueño. Despacio…

Nota a nota, va sucediendo, sin prisa, la maravilla.

Tac, tac, tac. Tres por cuatro, eso está mejor. Ahora es más fácil, ¿lo ves? Te vas acostumbrando a mí y a mis dedos. Me pregunto… me pregunto qué guardarás ahí dentro. Es curioso, ¿verdad? Porque sé cómo funcionas. La, mi, la. Cuerdas percutidas. Pedales. Miii…

Se pierde el sonido en la noche.

No has dado lo mejor de ti. Y yo tampoco, lo sé. ¿Preparado? Pues…

Ella respira hondo y el cuerpo se tensa.

Vamos allá.

No es algo que se pueda escribir en un pentagrama. Fluye solo.

Suéltate, ¡que ya no te domino!

Corren los dedos, golpean, caminan, se enfadan. Acarician. Música improvisada. Como el amor. Música de jazz. Mmmm.

Acorde final, cabello que se agita. Y calma tras la tormenta.

  

Nos volveremos a ver. Me gustas. Un guiño.

Los pasos se alejan, tic, tac, en la noche tranquila. Las luces se apagan y a lo lejos, maúlla un gato.

   

… Y todo ese jazz.

Por Rosalía R.

La niña

marzo 25, 2008

Fue una pregunta, una simple pregunta, cuando los seis de la familia estaban sentados a la mesa de un restaurante italiano en el centro de Madrid. La maître preguntó amablemente a los adultos si deseaban algo más, y así lo hizo con la joven vestida de negro. La niña que presidía la mesa con aquellos ojos inquietos interrumpió extrañada, frunciendo levemente el ceño como cuando algo no acaba de encajar.

-¿Por qué la tratas de usted?

No, no lo entendía, no podía comprender aquello.

“¡Si es una niña!” añadió aún, una protesta ante lo que ella veía tan evidente y que los demás pasaban por alto.

Es mayor de edad, le sonrió su madre, como si eso lo aclarara todo. Pero la niña negaba con la mirada, no puede ser, no es así, siempre lo ha sido.

La joven sonrió a la niña. No sabes la razón que tienes, pensaba. No sabes la razón que tienes, mi pequeña y sincera Alicia. Nos creemos adultos, pero siempre estamos buscando, descubriendo, y nunca dejaremos de maravillarnos. Sí, preciosa, soy una niña, aunque a veces piense que no, el gran error que siempre se comete. No, no sabes la razón que tienes. O quizá sí.

 

En algunos momentos, soy una enterrada en vida. Me llamaron Rosalía, otros me llaman Camille. Voluble y cambiante como un gato, o como la misma luna. Curiosamente, ayer abrí un libro cualquiera de los muchos que pueblan mi humilde santuario. Me encontré con esta frase:

“La Luna es hermosa, sí. […] Pero poco fiable como guía. Todo viajero sabe que las estrellas son la luz que lleva a buen destino.”

 Ya saben, el destino es incierto. Las palabras son engañosas y hay que tener cuidado con ellas. Juguemos con fuego. Y disfruten el viaje. A veces, tiene su encanto. Pero no olviden mirar a las estrellas.

La demoiselle au vert

marzo 25, 2008

La noche se despierta azul,
Y yo con ella, pero no contigo.
El sonido de las olas me despereza,
Retazos de un sueño.

Salgo a buscarte por el asfalto:
Noche de verano, brisa salada.
Pregunto a las farolas por ti;
Te busco en los bulevares.

“¿Han visto a una joven de verde?”,
Mas todos los rostros negaban.
Humo, sombras y olor a ron;
Ni rastro del aroma de tus cabellos.

Al alba regreso a casa, ebrio de lágrimas.
Me dejo caer en la cama,
Y entonces al suelo mi corazón cae
Al verte tumbada en ella.

Ahora sus abrazos me acompañan,
Y su mirar verde me lee el alma.
Susurros cálidos al amanecer;
Así es ella, Esperanza.

Ejecución a cargo de Ignacio M. Hierro R.