En azul templado a fuego lento,
En recuerdos tostados al sol,
En invierno que se descongela sin esperarlo,
Llegaste.
Sin traje elegante ni corbata a juego,
Sin pensamientos que apuntasen hacia ti,
Sin paloma mensajera que enviarte,
Saludaste.
Con sonrisa de infancia añorada,
Con la voz largamente olvidada,
Con la mirada risueña y juguetona,
Dijiste:
“¿Dónde quedaron las risas del pasado?
¿Dónde estuviste todo este tiempo?
¿Dónde abandonamos las antiguas historias?”
Preguntaste, sí.
Y te miré, sin respuesta, diciendo no sé qué,
Y pasaron las horas, sin mirarlas pasar.
Y pensando en discernir qué pensabas,
Me miraste.
Ahora el viento huele un poquito mejor,
Ahora el sol luce de gala, para ti,
Ahora se me escapa la sonrisa, porque
Sonreíste.
Ejecutado por Ignacio M. Hierro R.
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