Solo, mis huesos y tú sois testigos
De brisa, calada honda entre mis costillas
Estigma corazón, seducido y exhausto
Convertido en astillas, dulcemente enjaulado,
Disnea pasión.
Solo, mis huesos y tú sois testigos
Del manar de cuervos blancos
Que morirán en sobriedad, en despacho silencio
Arrancando mi alma, a pequeños mordisquitos,
Ahogados en razón.
Solo, mis huesos y tú.
Por Ignacio Navas.
Tags: Sensaciones, Verso libre

Abril 27, 2008 a 8:40 pm
Esos pequeños mordisquitos creo que son el verdadero sentido de la vida.
Mis huesos y tú. ¿Por qué habrá que separarlos?
Est sularis oth mithas
Mayo 4, 2008 a 1:15 pm
Era necesario… no tenia sentido mantenerlos unidos…
Una lastima si… pero asi es la vida…