Tres motas de polen no son iguales

Mayo 12, 2008

POLINIZADOR

¡Mota de polen, hija de una nube
centrímetro de cortinaje que separa
el diminuto detalle
de tu íntima fertilidad del peristilo!
Mota de polen, detenido reflejo,
blanco ADN que se eleva.
automovil que la empuja. y estaciones,
y su madre, primavera,
que ha dejado sostenido
este puñal de los que adolecen
en su pecho; en su pecho un paraguas.
Diluvia; huevos fritos por la mañana.
Diluvia en los altares de la religión
que el novio y la novia
se declaran y firman tal o cual escrito.
¿Primavera? No, Verano
y doce románticos callando
y cuatro versos viudos
y un pasaje largo para encontrar la primavera

(…)

¿Amante? El baño al fondo a la derecha.
No vayas a suicidarte con la cadena.

(…)

Mota de polen
abona, solo un poquito,
nuestros corazones.
Mota de polen, húmedo instante,
sabana liada a la cabeza
-luego café y damás licores-
ciego lino y algodones,
ésta nuestra vez primera.
Amor, un zapato vacío
y mucha imaginación en la memoria.
Gastado su nombre,
el amor conoce lo que le espera:
la cadena perpetua,
la mirada perpetua, y el amor
pertrechado de trofeos
buscando un crematorio de cadáveres.
Mota de polen, lento relajarse
de los peluquines sabios,
aguardando el instante exacto
para robarles la cartera

 

Nachos seguir la cadena…E.r.


Nana a mi sonrisa

Mayo 6, 2008

Un día, de repente te encontré
Escudriñando sentimientos en el cubil de una ruleta rusa
Sujetada, con finos alfileres de cafeína desengañada,
Para no balancéate a la sombra de una nava vieja
Allí, a la intemperie, desamparada, como si algo buscaras.

Estabas bella como siempre a mi pesar, quizá desmejorada
Aun con arpillera de fango que cubría tus mejillas
Rasgando tu arrogancia con interés desinteresado
Destilando obsidiana, para ver si algo te cuenta algún dios.
Pero eras demasiado sincera, como para ser feliz.

Ahora, solo tienes una maleta al hombro,
Llena de escombros, como diría, alguien que yo me se.
Quemaste tu bandera, huiste de tu hogar, de tu gente
Ni siquiera buscas ya, epitafio donde caer muerta
Perdiste incluso, tu amable humor agrio…

Y Me dices que aun sueñas,
Con todas esas tonterías, café mal servido,
Pero vuelves, a tu mirada desencantada
A tu sabor sarcástico sin mentiras
Pero sobre todo, a tus estúpidos sueños.

“Duérmete niña, duérmete ya.
Que vendrá el coco, y se te llevará”

Por Ignacio Navas.


La respuesta, amiga mía…

Mayo 5, 2008

Este poema, se apoya en el anterior escrito por Ignacio M. hierro (nunca me acostumbrare a llamarte así). Digamos que para nada esta en una situación similar a la mía… pero tiene sus similitudes…

Miedo.
Al olvido.
A la distancia.

¿Caerme?
Me asusta;
Nunca tal vez, quise volar

Pero quedarme,
Y ver que te esfumas
Tener que resignarme
Como quien cesa en luchar

Me aterra.

Paradoja,

O paradojas.

La brisa sopló arrogante
Demasiado reciente
Pero hoy, el sueño nos
Tambalea.

Caminos.
Distancias.
Elegir.

Olvidar.

Por Ignacio Navas.


La respuesta, amigo mío…

Mayo 5, 2008

Miedo.
Al olvido.
A la distancia.
¿Caerme?
No me asusta;
El suelo es ya mi compañero.
Pero volar,
Y ver que emigras;
Deber esperarte
Como al cerezo en flor,
Me aterra.
Paradoja,
O paradojas.
La mariposa batió sus alas
Hace ya eones,
Pero hoy el viento nos
Tambalea.
Caminos.
Distancias.
Elegir.
Olvidar.
“Si viajas a la feria del norte
Donde el viento golpea la frontera,
Recuérdame a una que vive ahí;
Ella fue una vez mi verdadero amor.”

Ejecutado por Ignacio M. Hierro R.


Nocturno: Wednesday Morning,3 AM

Mayo 4, 2008

Es de noche.
Refugiado bajo ese halo de misterio
Que parece emanar de las noches sin luna,
Me río de lo estúpido que he sido.
Sombrero calado, cigarrillo encendido,
Adopto una postura que camufle
El color amapola de mis mejillas,
La vergüenza, casi ajena, que me inunda.
Tras cada calada, el antaño miedo
(¿Antaño? Apenas unas horas…)
Parece más insulso e infundado,
Como el hipocondríaco después de toser.
No puedo evitar sonreír,
Más bien reírme de mí mismo.
“¡Qué simple he llegado a ser!”,
Me digo mientras recuerdo un viejo blues.
Pero a pesar de las amapolas,
Suspiro de alivio y felicidad.
Las cargas, aunque sean imaginarias, pesan;
Tal vez, ¿quién sabe?, pesan más por ello.
Piso el cigarro, ya colilla, y comienzo a vagar.
Tarareo en otro idioma sin darme mucha cuenta;
Fantaseo con cada verso,
Cada línea hecha realidad, con ella a mi lado,
Oyendo su dulce y suave respirar.
“Sí”, pienso, “todas las amapolas son pocas
Si al final lo último que oigo antes de dormir
Es la risa juguetona del beso robado,
Y un suspiro de esos que dicen:
‘no me creo que esto esté ocurriendo’ ”.

Ejecutado por Ignacio M. Hierro R.


Noche sin luna

Mayo 3, 2008

 

  - Otra vez. Otra vez, niña, que creías haber escapado, que creías tener alguna oportunidad de cambiar tu circunstancia. Ilusa. Sueña inútilmente con volar, volar lejos de la desidia. Qué quieres que te diga, te lo tienes merecido. Por intentarlo. Por querer cambiar de vida. No te das cuenta, niña insolente, de que estás unida a mí. No te das cuenta de que no puedes escapar, que no puedes aspirar a más… más te valía no haberlo pretendido. Sigue perdiendo el tiempo como hasta ahora. Deja que se te escape, que al fin y al cabo, es lo mejor que sabes hacer.

 

Otra vez, te habías olvidado de mí.

 

 

La puta de tu circunstancia.

 

Esta noche, no hay Luna.


Fagocitación I

Mayo 3, 2008

Nadie sabía muy bien el papel del otro, pero estaba claro que todos queríamos chuparnos con pajitas el cerebelo. Yo me encontraba ahí, caído de la nada, fagocitando un trozo de pizza, a la vez volante de procraz bólido, las más de las veces suave masa de doble cara. Pedíamos a Jano, el Dios de los finales y los comienzos, un medio de transporte. La noche se cerraba como una cama plegable mientras unos cuerpos se retorcían en una solución ocupacional muy mona. El yantar todavía no había salido del armario camino a mis fauces. Y ahí estaban: el fotógrafo, su modelo y un tipo que asomaba a unas faldas encanecidas. Yo ofrecía mi cabeza al politeísmo de los corazones, necesitábamos regresar, como se dice, a casa.

Y gemíamos -yo solo- y pedíamos, y escribíamos -muy mal- alguien hizo alguna que otra foto. Alguien dijo que dos líneas inacabadas es un verso, que una idea paralizada es una fotografía y que al fin y al cabo, la última pincelada la da el tiempo. Andábamos con los relojes atados al cuello, y los segundos pesaban, pesában mucho. Íbamos de culo con la hora. Si Bukowsky levantara cabeza… No estábamos lo suficientemente jodidos.

Yo llevaba la imagen que nos podía salvar. Yo solo traje la imagen, ellos hicieron esto:

Título: Natillas con suspiros de monja. Receta casera. Para 6000 mill. de personas aprox. Ingredientes: N, T y R.

Sí, no teníamos nada mejor que hacer.

Aviso para lectores:

El Cabaré Voltaire es una enfermedad de fácil contagio, fagocitadora de todo tipo de imbecilidades. El Cabaré Voltaire es el grito por la contradición una y luego cero. Nadie ha visto esto, pero siempre puede salir a la venta. Precio de salida: 20 cent. Los precios de la vida son gratis, pero somos especuladores. Cabaré Voltaire es el bufete de abogados en tu nuca, es un revolver descargado que hace sonidos. Toda imagen será adorada. Nuestros símbolos son claros: Abogamos por el bigote, la perilla y el masajea-coños. Viva el Cabaré, digo muera. Y sobre todo,
no se os olvide la receta de la abuela:
-Pan de Oro
-Cuenco majo
-100 gr de harina
-Agua bendita
-(Tercera) pierna de santo

Bon Apetit!

E.C.


Yo, me, tú, te

Mayo 3, 2008

En azul templado a fuego lento,
En recuerdos tostados al sol,
En invierno que se descongela sin esperarlo,
Llegaste.

Sin traje elegante ni corbata a juego,
Sin pensamientos que apuntasen hacia ti,
Sin paloma mensajera que enviarte,
Saludaste.

Con sonrisa de infancia añorada,
Con la voz largamente olvidada,
Con la mirada risueña y juguetona,
Dijiste:

“¿Dónde quedaron las risas del pasado?
¿Dónde estuviste todo este tiempo?
¿Dónde abandonamos las antiguas historias?”
Preguntaste, sí.

Y te miré, sin respuesta, diciendo no sé qué,
Y pasaron las horas, sin mirarlas pasar.
Y pensando en discernir qué pensabas,
Me miraste.

Ahora el viento huele un poquito mejor,
Ahora el sol luce de gala, para ti,
Ahora se me escapa la sonrisa, porque
Sonreíste.

Ejecutado por Ignacio M. Hierro R.


Ironía sin título #2

Mayo 3, 2008

Ahí estaba, dormidita. Ojos rasgados que se habían afincado bajo mi uña de dibujar (C/Corazón, nº8 2º derecha) tras un polvo rápido sobre cartón, cabalgando sus dedos en mi piel para no ir a morir a un mar con forma de mujer formando un precioso cementerio, donde nadie nunca llevara flores.

Había escapado del tren que usaba una férula de collar con precioso peinado castaño, que se teñía de negro al hacer el amor… le tenía cierto cariño, lastima que nunca aprendí a pintar.

Por Ignacio Navas.


Inesperada nube esperada

Abril 27, 2008

Hasta tarde me quedé
Mirando por la ventana.
Recordando viejos tiempos,
Me sorprendió la mañana.
Observándola sin sueño,
Distraído como estaba,
Mis ideas se mezclaron
Con el cielo gris del alba.
Una nube allá a lo lejos
De pronto me fue cercana;
Llevaba en su corazón,
Cual paloma liberada,
El olor de mi niñez,
De risas despreocupadas.
Dijo “¡Hola!” alegremente,
¡Felicidad de ella manaba!,
Sin la nube percatarse
Del triste llanto de mi alma.
Mas las lágrimas perennes,
Ácidas en la alborada,
Iban a desvanecerse:
De alegría ahora lloraba.
Volver a ver a la nube,
Suaves líneas coloradas,
Me recordó que el destino
Siempre tiene preparada
Una sorpresa que darnos
Guardada bajo la manga.

Ejecución a Ignacio M. Hierro R.